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Atilio Muyano

Nació en Montevideo en Septiembre de 1949 allí cumplió con sus estudios primarios y secundarios, siendo en los terciarios en los que menos resolvió dado que deambulo por cuatro facultades, no satisfecho con ninguna, decide ser formador de su propia vida.-
Habiendo recorrido un largo camino en la formación de distintas empresas comerciales y o industriales, en 1983 se traslada con su familia a Parque del Plata, donde el propio ritmo de vida lo aplaca, el tiempo se estira, y el contacto con la naturaleza estimula mas a la mente que al cuerpo, y en ese nuevo cambio de vida y llevado por la bohemia siente la necesidad de manifestarse, escribiendo en varias publicaciones de la zona, haciéndolo en una de ellas durante nueve años.-
Este ejercicio diario con la forma de expresarse por escrito y de trasmitir ideas, conocimientos, noticias y opiniones, lo llevó en primer lugar a realizar una recopilación de datos históricos sobre su pequeña patria por adopción -Parque del Plata-, para mas tarde dedicarse por completo a la narrativa, cristalizándose hoy la primera publicación de los tres inaugurales cuentos en este libro.-
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Pasajes de la Obra

[...La miré una vez más, observé que no respiraba ni que le latía el corazón y decidí salir a pedir ayuda, pero ¿a quién?, ¿dónde?, traté de aclarar un poco mis pensamientos, los que aparte de la situación escabrosa por la que estaba pasando se veían más confundidos por la hiperventilación que a un fumador le provocan tales ejercicios.
Observé a mi alrededor y no ví a nadie en las calles vecinas, y me acordé que por ahí cerca, creo que en la Veintiséis y la E, vive Waldemar. Me voy hasta ahí y le pido que me arrime hasta la Comisaría y que ellos se encarguen del asunto. Llegué hasta lo de Waldemar, quien todavía no había guardado el auto porque recién había llegado de la Inmobiliaria. Le conté sin muchos detalles lo sucedido y sin mÁs explicaciones me llevó directamente hasta la Comisaría. Quiso el destino que en la Seccional 24 nos recibiera un común amigo mío y de Waldemar, el agente Julio Pérez, que gracias a conocernos obvió todo el protocolo de la denuncia formal y escrita o todo el papelerío que normalmente hay que llenar cuando uno hace una denuncia de este o cualquier otro tipo. Inmediatamente nos subimos al móvil de la Policía junto a dos agentes más y nos dirigimos al lugar de los acontecimientos por mí relatados.
Como mi nivel de excitación no disminuía, Julio trató de calmarme, de tranquilizarme, me ofreció dejarme de paso en mi casa, pero yo rehusé dado que quería señalar bien el lugar y ver qué otra cosa podía hacer ahora que tenía ayuda, y en última instancia conocer como epilogaba toda esta historia....]

* * *

[...Carlitos quedó atónito y no paraba de hacer preguntas, él siempre hace muchas preguntas, es inquisidor natural, pero en este caso, extremaba la inquisición, ejercitándome la memoria, lo que traía al presente recuerdos que de no habérmelos preguntado Carlitos nunca me hubieran aflorada a la mente, detalles tales como día hora mes, temperatura, el viento, la situación en casa en ese momento, desde el punto de vista familiar, laboral, etc., con sus preguntas fui rearmando para él y para mí y con la maduración del tiempo transcurrido una situación mucho más objetivable, ayudándome su inquisición al planteamiento más formal de la situación que había vivido.
Ahora y merced a la atención que me prestó Carlitos, decidimos que no importando la respuesta que nos pudieran dar, habría que denunciar en la Comisaría, el hallazgo de esos huesos y ver qué pasaba luego, si eso confirmaba mi denuncia de hacia dos años o en su defecto nada tenía que ver.
Ya, a dos años de los sucesos nadie se acordaba de nada y hasta el Comisario habían cambiado, por lo que para poder denunciar el hallazgo de lo que a mi parecer eran los huesos de una persona, tuve que comenzar el cuento desde el principio.
Por supuesto que en la Comisaría no habían quedado antecedentes dado que no se llegaron a escribir al no constatarse en el lugar y en la fecha ninguna anormalidad. Una vez redactado el informe con lujos y señales, partimos en el móvil de la Comisaría para el lugar de los hechos, yo rogaba en el camino que no me pasara de nuevo lo mismo que en la primera vez y que quizás algún perro u otro animal se hubiera llevado los huesos dejándome nuevamente mal parado.
Llegamos al lugar y dicho y hecho, no se si perros, comadrejas o que se habían llevado los huesos que afloraban del pozo hecho a través del pequeño contrapiso de hormigón, fue menester cavar un poco más al lado del pozo que había hecho yo para que surgieran más huesos y trozos de ropa....]

* * *

[...Durante todo ese tiempo, quedo prisionera del mismo, sin poder prácticamente tener un solo movimiento.- Pero con el correr del tiempo y merced a fenómenos climatológicos, geológicos, o cambios en el ángulo de rotación de la tierra, se fueron provocando deshielos que alcanzaron a Estrella, quien quedo librada a recorrer el nuevo mundo, que se le abría por delante.
Fue así, que en lo posible trato de alejarse de lugares muy fríos, dado que ya había ganado la experiencia, de que dentro de un bloque de hielo, la vida era demasiado fría, quieta y aburrida. Comenzó entonces a surcar los mares que ya habían empezado a ser caldo de cultivo, para las primeras y más rudimentarias formas de vida.
De tal manera, participó activamente en todas y cada una de esas experiencias, que la Madre Naturaleza hubo realizado en nuestra tierra, siendo vehículo y portadora de vida.
Con su carácter totalmente curioso y escurridizo, se integro a la vida de las amebas, de los protozoarios y de los primeros seres unicelulares, aprendiendo el metabolismo y funcionamiento vital, de las formas más simples de vida..]