| [...La miré una vez
más, observé que no respiraba ni que le latía el
corazón y decidí salir a pedir ayuda, pero ¿a quién?,
¿dónde?, traté de aclarar un poco mis pensamientos,
los que aparte de la situación escabrosa por la que estaba pasando
se veían más confundidos por la hiperventilación
que a un fumador le provocan tales ejercicios.
Observé a mi alrededor y no ví a nadie en las calles vecinas,
y me acordé que por ahí cerca, creo que en la Veintiséis
y la E, vive Waldemar. Me voy hasta ahí y le pido que me arrime
hasta la Comisaría y que ellos se encarguen del asunto. Llegué
hasta lo de Waldemar, quien todavía no había guardado el
auto porque recién había llegado de la Inmobiliaria. Le
conté sin muchos detalles lo sucedido y sin mÁs explicaciones
me llevó directamente hasta la Comisaría. Quiso el destino
que en la Seccional 24 nos recibiera un común amigo mío
y de Waldemar, el agente Julio Pérez, que gracias a conocernos
obvió todo el protocolo de la denuncia formal y escrita o todo
el papelerío que normalmente hay que llenar cuando uno hace una
denuncia de este o cualquier otro tipo. Inmediatamente nos subimos al
móvil de la Policía junto a dos agentes más y nos
dirigimos al lugar de los acontecimientos por mí relatados.
Como mi nivel de excitación no disminuía, Julio trató
de calmarme, de tranquilizarme, me ofreció dejarme de paso en mi
casa, pero yo rehusé dado que quería señalar bien
el lugar y ver qué otra cosa podía hacer ahora que tenía
ayuda, y en última instancia conocer como epilogaba toda esta historia....]
* * *
[...Carlitos quedó atónito y no paraba de
hacer preguntas, él siempre hace muchas preguntas, es inquisidor
natural, pero en este caso, extremaba la inquisición, ejercitándome
la memoria, lo que traía al presente recuerdos que de no habérmelos
preguntado Carlitos nunca me hubieran aflorada a la mente, detalles tales
como día hora mes, temperatura, el viento, la situación
en casa en ese momento, desde el punto de vista familiar, laboral, etc.,
con sus preguntas fui rearmando para él y para mí y con
la maduración del tiempo transcurrido una situación mucho
más objetivable, ayudándome su inquisición al planteamiento
más formal de la situación que había vivido.
Ahora y merced a la atención que me prestó Carlitos, decidimos
que no importando la respuesta que nos pudieran dar, habría que
denunciar en la Comisaría, el hallazgo de esos huesos y ver qué
pasaba luego, si eso confirmaba mi denuncia de hacia dos años o
en su defecto nada tenía que ver.
Ya, a dos años de los sucesos nadie se acordaba de nada y hasta
el Comisario habían cambiado, por lo que para poder denunciar el
hallazgo de lo que a mi parecer eran los huesos de una persona, tuve que
comenzar el cuento desde el principio.
Por supuesto que en la Comisaría no habían quedado antecedentes
dado que no se llegaron a escribir al no constatarse en el lugar y en
la fecha ninguna anormalidad. Una vez redactado el informe con lujos y
señales, partimos en el móvil de la Comisaría para
el lugar de los hechos, yo rogaba en el camino que no me pasara de nuevo
lo mismo que en la primera vez y que quizás algún perro
u otro animal se hubiera llevado los huesos dejándome nuevamente
mal parado.
Llegamos al lugar y dicho y hecho, no se si perros, comadrejas o que se
habían llevado los huesos que afloraban del pozo hecho a través
del pequeño contrapiso de hormigón, fue menester cavar un
poco más al lado del pozo que había hecho yo para que surgieran
más huesos y trozos de ropa....]
* * *
[...Durante todo ese tiempo, quedo prisionera del mismo,
sin poder prácticamente tener un solo movimiento.- Pero con el
correr del tiempo y merced a fenómenos climatológicos, geológicos,
o cambios en el ángulo de rotación de la tierra, se fueron
provocando deshielos que alcanzaron a Estrella, quien quedo librada a
recorrer el nuevo mundo, que se le abría por delante.
Fue así, que en lo posible trato de alejarse de lugares muy fríos,
dado que ya había ganado la experiencia, de que dentro de un bloque
de hielo, la vida era demasiado fría, quieta y aburrida. Comenzó
entonces a surcar los mares que ya habían empezado a ser caldo
de cultivo, para las primeras y más rudimentarias formas de vida.
De tal manera, participó activamente en todas y cada una de esas
experiencias, que la Madre Naturaleza hubo realizado en nuestra tierra,
siendo vehículo y portadora de vida.
Con su carácter totalmente curioso y escurridizo, se integro a
la vida de las amebas, de los protozoarios y de los primeros seres unicelulares,
aprendiendo el metabolismo y funcionamiento vital, de las formas más
simples de vida..]
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