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Waldemar Fontes

Escribe desde la década de 1980, habiendo publicado varios artículos profesionales en medios escritos y en internet. En 1992, obtuvo una mención en el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil organizado por la Editorial Amauta y auspiciado por el Ministerio de Educación y Cultura. Tiene publicado en Internet su “Diario de anotaciones personales”, sobre la Misión de Paz de la ONU en Rwanda en 1994.
Ha colaborado con el Proyecto Raíces en la realización de crónicas sobre la memoria del barrio de Colón, en febrero de 2006. Publicó su primer libro “El Pájaro de los Hermosos Colores” en diciembre de 2006. Es Teniente Coronel de Infantería del Ejército Nacional, habiendo prestado servicios en el Batallón de Infantería Nº7, el Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14, en el Estado Mayor del Ejército y en el Comando de Apoyo Logístico, en los Servicios de Transporte y de Material y Armamento. Ha participado en Misiones de Paz de la ONU, como Observador Militar en Rwanda (1994) y Sahara Occidental (1995-96) y como Comandante de Compañía en el Batallón Uruguay IV en la R.D. Congo, en 2002-03.Ha cursado estudios de la carrera de Analista Programador y ha sido instructor de la Escuela de Operaciones de Paz del Ejército desde 1998. Es diplomado en “Preservación del Medio Ambiente” en la Escuela de Ingeniería del Instituto Militar de Estudios Superiores y ha sido Jefe de la Base Científica Antártica Artigas en las campañas 1999-2000 y 2006-2007.
Actualmente presta servicios en el Instituto Antártico Uruguayo.

El Cuento “El Color del Hielo” que da nombre a este libro, obtuvo la Seguda Mención en el 6º Concurso de Cuento y Poesía, organizado por la Casa de la Cultura de la Intendencia Municipal de San José en 2008.

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Pasajes de la Obra

[... Otro glaciólogo, le dijo que incluso existía el hielo negro y Beatriz lo pudo comprobar cuando fue al glaciar y observó trozos de hielo que contenían piedras y tierra que venían siendo arrastradas quien sabe de donde y que quedaban si, de color negro.
Todas estas respuestas las iba anotando en un cuaderno y las analizaba.
Ya se estaba aburriendo de esas respuestas monocromáticas cuando un señor que hacía el monitoreo ambiental de la base, le dijo: -El color del hielo se aprecia según con los ojos con que se mire.
Esa respuesta le interesó. Entonces el señor explicó: -También influye nuestro estado de ánimo y lo que estamos pensando cuando miramos el hielo.
La invitó entonces a ponerse las antiparras que él usaba, que tenían un visor amarillo y observar el témpano que aún estaba en la bahía.
Beatriz comprobó que el matiz del azul se veía diferente mirando a través de ese vidrio que a través de sus lentes negros.
-Tiene razón, dijo Beatriz. -El color de las cosas es diferente según el color del cristal con qué se mire….
-Eso es un viejo dicho. Me alegra que lo hayas descubierto por ti misma.
Beatriz se rió. Estaba contenta porque seguía descubriendo matices de color .
El señor se puso de nuevo sus antiparras amarillas y se despidió diciendo: -No te detengas, sigue buscando y descubre el verdadero color del hielo.
Toda esa tarde pasó Beatriz observando los témpanos y revisando las notas de su cuaderno. En su cabeza, una paleta de colores giraba sin detenerse. En cada color que imaginaba, podía ver un trozo de hielo y sin embargo ninguno tenía el color que ella buscaba para sus cuadros.
Al día siguiente venía un avión que traía carga y se llevaba a muchos de los que habían estado trabajando en la base esa semana.
A partir del momento en que el avión se fuera, comenzaba el verdadero trabajo de Beatriz. Había pasado una semana investigando y analizando y ahora debía ponerse a pintar el edificio con el diseño elegido por el jurado.
Cuando por fin la base quedó tranquila, con poca gente y mucho por hacer, Beatriz se instaló frente a la pared blanca...].